Selección de Recetas Navideñas
Usa nuestras recetas para deleitar a tus invitados. En Colombia bien podemos ser 10 o 100 en una novena navideña, así que ¡prepara bien las cantidades y tu apetito para la temporada!
1. Natilla tradicional de panela
No hay Novena sin el olor a panela y canela inundando la casa. Esta es la versión tradicional antioqueña, oscura y melada, que combina perfectamente con lo salado de los buñuelos. Aunque la receta original de las abuelas era con maíz trillado y días de preparación, esta versión con fécula es práctica, rápida y conserva ese sabor auténtico a hogar.
Tiempo de preparación: 45 minutos Porciones: 8 – 10 personas
Ingredientes:
- 3 litros de leche entera.
- 500 gr de panela (partida en trozos).
- 300 gr de fécula de maíz (Maizena).
- 4 astillas de canela grandes.
- 2 cucharadas de mantequilla (le da un brillo espectacular).
- Opcional: Coco rallado fresco o pasas al gusto.
1. La Infusión
En una olla grande (ojalá una paila de fondo grueso para que no se pegue), pon a hervir 2 litros de leche con la panela y las astillas de canela. Deja que la panela se derrita completamente y la leche tome el sabor de las especias. Cuando hierva, retira las astillas de canela con cuidado.
2. La Mezcla
Mientras la leche hierve, disuelve la fécula de maíz en el litro de leche fría que reservaste. Asegúrate de que no queden grumos; puedes usar la licuadora o un batidor de mano.
3. El momento de la verdad
Baja el fuego a medio-bajo. Vierte la mezcla de leche fría con fécula sobre la leche caliente con panela, revolviendo constantemente con una cuchara de palo (la tradición dice que no se debe cambiar de mano ni de dirección al revolver para que no se "corte").
4. A revolver
Aquí necesitas paciencia. Añade la mantequilla y el coco (si vas a usar). Sigue revolviendo sin parar durante unos 10-15 minutos. La mezcla empezará a espesar y a ponerse brillante.
5. El punto exacto
Sabrás que está lista cuando al pasar la cuchara por el fondo de la olla, veas el fondo y la mezcla tarde un segundo en volver a cubrirlo (punto de letra). O si pones una gotita en un plato y se despega fácil.
6. Servir
Vierte inmediatamente en una refractaria o en moldes individuales antes de que se enfríe, porque cuaja rápido. Deja enfriar a temperatura ambiente.
2. Buñuelos Esponjosos y Redonditos
El compañero inseparable de la natilla. No hay Navidad colombiana sin esta bolita dorada y salada, crujiente por fuera pero suave como una nube por dentro. El secreto de esta receta está en el equilibrio de los quesos y, sobre todo, en la temperatura del aceite, para que queden perfectamente redondos y se cocinen parejo sin darnos sustos en la cocina.
Tiempo de preparación: 45 minutos Porciones: 15 – 20 unidades (según el tamaño)
Ingredientes:
- 500 gr de queso molido muy fino (la mezcla ideal antioqueña es mitad queso costeño salado y mitad queso fresco o cuajada).
- 250 gr de fécula de maíz (Maizena).
- 50 gr de almidón de yuca (ayuda a la textura crocante).
- 2 huevos grandes.
- 2 cucharadas de azúcar.
- 1 cucharadita de polvo de hornear.
- Abundante aceite vegetal para freír (debe cubrir los buñuelos).
1. La mezcla seca
En un tazón grande, mezcla muy bien todos los ingredientes secos: el queso molido fino, la fécula de maíz, el almidón de yuca, el azúcar y el polvo de hornear. Usa las manos para asegurarte de que el queso quede bien integrado con los polvos y no queden grumos grandes.
2. Amasar con cuidado
Abre un hueco en el centro de la mezcla y añade los huevos batidos. Empieza a amasar suavemente con las manos hasta obtener una masa homogénea, suave y húmeda que no se pegue a los dedos. Tip: No amases en exceso, solo hasta que todo se integre, para evitar que queden duros.
3. Formar las bolitas
Toma porciones de masa y forma bolitas con las palmas de las manos, tratando de que queden del mismo tamaño (como una pelota de ping-pong o un poco más grandes). Es importante alisarlas bien para que no tengan grietas por donde pueda entrar aceite y hacerlos estallar.
4. La prueba reina del aceite
Este es el paso más importante. Calienta el aceite a fuego medio. Para saber el punto exacto, haz una bolita de masa muy pequeña y échala al aceite: debe irse al fondo, quedarse allá unos 3-5 segundos y luego subir lentamente mientras empieza a dorarse y a dar vueltas. Si sube de inmediato, el aceite está muy caliente (quedarán crudos por dentro); si no sube, está muy frío (quedarán grasosos).
5. A freír sin afán
Cuando el aceite esté en su punto, introduce los buñuelos con cuidado, sin llenar demasiado la olla para que no se baje la temperatura. Ellos solos deben empezar a girar para dorarse parejo. Mantén la temperatura media; si el aceite se calienta mucho, bájale un poco al fuego. La paciencia es clave para que se cocinen bien hasta el centro.
6. Escurrir y servir
Cuando estén doraditos uniformemente (tardan entre 10 a 15 minutos dependiendo del tamaño), retíralos con una espumadera y ponlos sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa. Sírvelos calientes, recién hechos, acompañando tu natilla.
3. Hojuelas Crocantes y Azucaradas
Son el toque crujiente perfecto que complementa la suavidad de la natilla. Estas láminas delgadas de masa frita, doradas y generosamente espolvoreadas con azúcar, son absolutamente adictivas y rinden muchísimo. En muchas casas antioqueñas y del Valle son la «ñapa» obligatoria de la novena, ideales para picar con un café caliente entre villancico y villancico.
Tiempo de preparación: 45 minutos (más tiempo de reposo) Porciones: 20 – 25 unidades (según tamaño)
Ingredientes:
- 500 gr de harina de trigo (todo uso).
- 2 cucharadas de azúcar (para la masa).
- 1 pizca de sal.
- 2 cucharadas de mantequilla derretida o manteca de cerdo.
- 1 huevo batido.
- ½ taza de jugo de naranja recién exprimido o de aguardiente (el licor se evapora al freír, pero da una crocancia y sabor únicos).
- Abundante aceite vegetal para freír.
- Azúcar blanca extra para espolvorear al final.
1. Formar el volcán
Sobre un mesón limpio o en un tazón muy amplio, pon la harina de trigo tamizada (pasada por colador). Haz un hueco grande en el centro tipo volcán y añade allí el azúcar, la pizca de sal, la mantequilla derretida, el huevo batido y el jugo de naranja (o aguardiente).
2. Integrar y amasar
Con la punta de los dedos, empieza a mezclar los ingredientes del centro, incorporando poco a poco la harina de los bordes hacia adentro. Cuando se empiece a formar una masa, amasa con energía durante unos 5 a 8 minutos hasta que tengas una bola de masa lisa, suave y elástica que no se pegue a las manos.
3. El reposo es clave
Envuelve la bola de masa en plástico de cocina (vinipel) o cúbrela con un paño limpio y húmedo. Déjala reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. Este paso es fundamental para que el gluten se relaje y la masa se deje estirar muy delgada sin encogerse.
4. Estirar y cortar
Enharina ligeramente el mesón. Toma una porción de la masa y estírala con un rodillo hasta que quede muy delgada, casi translúcida (entre más delgada, más crocante). Corta la masa en rombos o rectángulos con un cuchillo o cortador de pizza, y hazles una pequeña ranura en el centro a cada una para que no se inflen demasiado al freír.
5. Fritura rápida
Calienta abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente (pero sin humear), introduce las hojuelas por tandas, sin amontonarlas. Se fríen muy rápido: dales la vuelta apenas se doren por un lado (cuestión de segundos o un minuto). Deben quedar doraditas y crujientes.
6. El toque final azucarado
Saca las hojuelas con una espumadera o pinzas y ponlas sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa. Inmediatamente, mientras aún están calientes y un poco húmedas de aceite, espolvoréalas generosamente con azúcar blanca por ambos lados para que se les pegue bien. Sírvelas frías o tibias.
4. Dulce de Nochebuena
Es la joya de la corona en la mesa navideña tradicional. Este postre es una sinfonía de frutas en almíbar (brevas, papayuela y limones) que ofrece un sabor sofisticado y agridulce. Aunque su nombre «desamargado» suena técnico, se refiere al arte de quitarle el amargo a las cáscaras para dejarlas dulces y brillantes. Se sirve frío y es obligatorio acompañarlo con una buena tajada de queso campesino o cuajada fresca para lograr el contraste perfecto.
Tiempo de preparación: 2 horas (más el tiempo de remojo previo) Porciones: 10 – 12 personas
Ingredientes:
- 12 brevas frescas (o en almíbar si quieres ahorrar tiempo).
- 1 papaya verde pequeña o 2 papayuelas (peladas y cortadas en cascos).
- 4 limones verdes grandes (solo las cáscaras, sin la parte blanca interna).
- 1 kg de azúcar blanca (para mantener los colores vivos de las frutas).
- 4 tazas de agua.
- 3 astillas de canela.
- 4 clavos de olor.
- Para acompañar: Queso campesino, cuajada o queso costeño (según el gusto).
1. Preparar las frutas
Lava muy bien todas las frutas. A las brevas, hazles un corte en cruz en la parte superior (sin partirlas del todo) para que les entre el melao. Pela la papaya o papayuela y córtala en cascos o julianas gruesas decorativas. Corta los limones en cuartos y retira toda la pulpa y la parte blanca interna, dejando solo la cáscara verde limpia.
2. El proceso de "Desamargar"
Este es el secreto. En ollas separadas, pon a cocinar las cáscaras de limón y la papaya en abundante agua. Cuando hierva, retira el agua y pon agua nueva caliente. Repite este proceso de hervir y cambiar el agua al menos 2 o 3 veces para los limones y una vez para la papaya. Esto elimina la "mancha" y el sabor amargo. Escurre bien.
3. Preparar el almíbar base
En una olla grande y amplia (donde quepan todas las frutas sin apilarse demasiado), pon las 4 tazas de agua, el azúcar, la canela y los clavos de olor. Lleva al fuego medio y revuelve hasta que el azúcar se disuelva completamente. Deja hervir unos 10 minutos hasta que se empiece a formar un almíbar ligero.
4. Incorporar las frutas
Agrega las frutas al almíbar en orden de dureza si están crudas. Primero las brevas, déjalas cocinar 15 minutos. Luego agrega las cáscaras de limón desamargadas y la papaya/papayuela precocida. Es importante no revolver con fuerza para no desbaratar las frutas; mejor mueve la olla por las asaderas.
5. El calado lento
Baja el fuego al mínimo. Deja cocinar todo junto lentamente (calar) durante aproximadamente 45 minutos a 1 hora. El objetivo es que el almíbar se espese (tome punto de hilo) y las frutas se vean brillantes, casi translúcidas, y hayan absorbido todo el dulce.
6. Reposo y emplatado
Retira del fuego y deja enfriar completamente dentro de la misma olla (las frutas saben mejor si reposan en su almíbar de un día para otro). Sírvelo bien frío en platos pequeños, asegurándote de que cada porción tenga un poco de cada fruta (breva, papaya, limón) y acompaña con una tajada generosa de queso fresco o cuajada.
5. Manjar Blanco del Valle
A diferencia de la natilla que se corta, el Manjar Blanco es una crema untuosa y suave que invita a comerse a cucharadas o «deditos». Aunque es originario del Valle del Cauca, se ha ganado un lugar en las mesas navideñas de todo el país. Su magia radica en la paciencia: reducir la leche lentamente hasta caramelizarla y espesarla con un toque de arroz, lo que le da esa textura arenosa característica y un sabor que sabe a tradición pura. Se sirve tradicionalmente en «totumas» o mates.
Tiempo de preparación: 2 – 3 horas (requiere paciencia) Porciones: 8 – 10 personas
Ingredientes:
- 3 litros de leche entera fresca (entre más grasa tenga, mejor).
- 1 kg de azúcar blanca.
- ½ taza de arroz (remojado desde la noche anterior) o 4 cucharadas de harina de arroz disueltas.
- 1 pizca de bicarbonato de sodio (ayuda a dar el color caramelo).
- Una pizca de sal.
- Opcional: Uvas pasas o brevas caladas para poner en el fondo o decorar.
1. Preparar el espesante (el arroz)
Si usas el método tradicional: toma el arroz que dejaste remojando la noche anterior, escúrrelo y licúalo con un poco de la misma leche hasta que quede casi líquido. Cuélalo muy bien con un lienzo o colador fino; solo necesitamos el líquido almidonado, no los granos enteros. Si usas harina de arroz, disuélvela en media taza de leche fría sin que queden grumos.
2. La mezcla inicial
En una paila de cobre (si tienes) o en una olla de fondo grueso y amplio (para que evapore mejor), vierte el resto de la leche, el azúcar, la pizca de sal y la pizca de bicarbonato. Ponla a fuego medio-alto inicialmente hasta que rompa el hervor.
3. Incorporar el arroz y bajar fuego
Apenas empiece a hervir la leche, agrega la mezcla del arroz (el licuado colado o la harina disuelta). Baja el fuego inmediatamente a medio-bajo. Desde este momento, no te puedes despegar de la olla.
4. El arte de revolver
Armado con una cuchara de palo (preferiblemente de mango largo para no quemarte con el vapor), revuelve constantemente. Debes raspar el fondo y los bordes para evitar que se pegue o se ahúme. La mezcla irá cambiando de color blanco a marfil, y luego a un color caramelo claro (café con leche) a medida que se reduce.
5. El punto exacto
Después de un par de horas, la mezcla estará espesa y burbujeante (burbujas grandes y pesadas). Sabrás que está listo cuando al pasar la cuchara por el fondo se vea el fondo de la olla claramente y la mezcla tarde en cerrarse (el famoso "camino de Moisés"). También puedes poner una gota en un plato: si no se chorrea, ya está.
6. Servir y enfriar
Si vas a poner pasas o brevas, ponlas en el fondo del recipiente donde vas a servir. Vierte el Manjar Blanco caliente con cuidado sobre ellas. Deja enfriar a temperatura ambiente sin taparlo para que no se agüe con el vapor. Se disfruta mucho más cuando está totalmente frío.
6. Crema de licor
No hay brindis de Novena sin una copita de Sabajón. A diferencia de las versiones comerciales que a veces saben artificiales, hacerlo en casa te garantiza una cremosidad real y el punto exacto de licor. Es una bebida «de cuidado» porque es tan suave y dulce (gracias a la leche condensada) que se deja tomar muy fácil, pero lleva el espíritu del aguardiente colombiano. Es el regalo perfecto para llevar a una novena ajena.
Tiempo de preparación: 30 minutos (más tiempo de refrigeración) Porciones: 1 litro (aprox. 15 copitas)
Ingredientes:
- 1 litro de leche entera.
- 1 lata grande (395 gr) de leche condensada.
- 1 cajita pequeña (200 ml) de crema de leche.
- 4 yemas de huevo (solo las yemas, para la cremosidad).
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- ½ taza (o al gusto) de Aguardiente (el tradicional) o Ron añejo.
- 1 cucharada de fécula de maíz (Maizena) disuelta en un poquito de leche (opcional, si lo quieres muy espeso).
1. Aromatizar la leche
En una olla mediana, pon a calentar la leche entera con la esencia de vainilla (si tienes vainilla en vaina, mucho mejor). Deja que se caliente hasta que vaya a empezar a hervir, pero apágala justo antes de que suba la espuma. Retira del fuego y deja reposar unos minutos para que baje la temperatura un poco.
2. Batir las yemas
Mientras la leche reposa, en un tazón aparte bate las 4 yemas de huevo. Hazlo enérgicamente (o con batidora eléctrica) hasta que cambien de color amarillo oscuro a un amarillo pálido y cremoso. Este paso es vital para que el sabajón no sepa a huevo crudo.
3. La técnica del "Temperado"
Este es el truco para que no se te cocinen los huevos y te quede una tortilla: toma un cucharón de la leche caliente y viértelo en hilo muy fino sobre las yemas batidas mientras sigues batiendo rápidamente. Repite con otro cucharón. Ahora que las yemas están tibias, puedes verter esa mezcla de huevo dentro de la olla grande con el resto de la leche.
4. Espesar a fuego lento
Lleva la olla nuevamente al fuego, pero esta vez muy bajo. Agrega la leche condensada y revuelve constantemente con cuchara de palo. Si te gusta el sabajón bien espeso (tipo crema), agrega aquí la cucharadita de fécula disuelta. Cocina revolviendo siempre (sin que hierva borbotones fuertes) hasta que espese ligeramente y nape la cuchara (la cubra suavemente).
5. El toque de alegría
Retira la olla del fuego y deja que la mezcla se entibie bastante. Una vez esté tibia (no caliente), agrega la crema de leche y el aguardiente (o ron). Se agrega al final para que el alcohol no se evapore con el calor y mantenga su "fuerza". Prueba y ajusta el licor a tu gusto; recuerda que al enfriar el sabor se asienta.
6. Embotellar y madurar
Cuela la preparación (fundamental para quitar cualquier grumo de huevo o nata) y viértela en botellas de vidrio esterilizadas con tapa. Llévalo a la nevera por lo menos 4 horas antes de servir, aunque sabe mucho mejor si lo haces de un día para otro. Sírvelo bien frío en copas pequeñas, espolvoreando un poquito de canela en polvo encima.